Cuando en 1953 el funeral del patriarca reúne de nuevo a la familia Langdon, ninguno es consciente de los profundos cambios que van a sufrir sus vidas en los próximos años. Por el momento, los hijos e hijas de Walter y Rosanna han crecido y ya tienen sus propios hijos. Frank, el primogénito, inquieto e infeliz, ignora a su atribulada esposa y se distrae con un rostro del pasado. Lillian observa cómo su brillante y excéntrico marido, Arthur, se autodestruye por la culpa que le produce trabajar en secreto para el gobierno. Claire descubre que el matrimonio no es exactamente lo que esperaba.