En 1931, la Segunda República española decretó que la enseñanza debía ser laica, pública, coeducativa y gratuita. Además, abrió las aulas a las corrientes de renovación pedagógica. En 1936, con el inicio de la Guerra Civil, la represión contra los maestros fue inmediata; su objetivo fundamental fue la eliminación del modelo educativo republicano y la imposición del sistema nacional católico. Uno de cada tres maestros en ejercicio en julio de 1936 fue objeto de sanción más o menos importante; unos veinte mil maestros, hombres y mujeres, fueron separados definitivamente de la enseñanza.
"Respetemos al niño. Que sea niño. Y sienta, luego, la necesidad de ser hombre". Antoni Benaiges