En la madrugada del primero de enero de 1994 Nancy Mariana Mestre, de 18 años, fue asesinada por Jaime Saade Cormane, un hombre de 32 años con el que se había visto algunas veces. Lo que esa noche sería una celebración para recibir el año nuevo, terminó en una tragedia que conmocionó a la sociedad barranquillera que no podía creer que un personaje como Saade hubiera cometido ese crimen. El asesino huyó, cambió de identidad, se escondió en Brasil mientras que Martín Mestre, sumido en el dolor por la muerte de su hija, se dedicó a buscarlo por su propia cuenta ante la pasividad e inoperancia de la justicia colombiana. Casi treinta años después, finalmente el feminicida fue capturado en ese país y extraditado a Colombia.