Esta es una novela monumental que recoge la experiencia de los indocaribeños en Trinidad, las dificultades vividas por los migrantes de la India que arribaron al Caribe entre los siglos XIX y XX para trabajar en las plantaciones de azúcar, y de los que luego se marcharon en busca de mejores oportunidades. Mona Singh nos conduce por un viaje de reconciliación con el pasado que, a pesar de la misoginia y la precariedad del entorno, es también una búsqueda de identidad a través de las tradiciones trinitenses.