Violeta trabaja todos los días en el hospital zonal de su ciudad, excepto los sábados, jornada en la que intenta escribir y relajarse en el café Doble. En sus mañanas de escritura detecta un peculiar patrón en un hombre mayor, que le recuerda a sus propios abuelos. Intrigada por su presencia, se acerca a él, y lo que parece ser un encuentro casual se convierte en una rutina de complicidad, anécdotas y crucigramas compartidos que los llevará a recorrer juntos la historia de vida de Alfredo y los desamores de Violeta. La suerte de Violeta parece cambiar cuando una noche, tras una cita fallida, conoce de manera inesperada a un atractivo joven de ojos oscuros.