El libro del exjuez del Tribunal Constitucional Federal, Dieter Grimm, tiene una doble actualidad: se publica con motivo del septuagésimo aniversario del máximo órgano jurisdiccional alemán y, al mismo tiempo, en un momento en el que los tribunales constitucionales de varios países se ven sometidos a presión política y se han visto privados de su función de control y de su independencia, debido a la restricción de sus competencias o al nombramiento de jueces afines a la línea del gobierno. Se abordan cuestiones relacionadas con la vulnerabilidad de los tribunales constitucionales, así como el eterno problema de la jurisdicción constitucional, si debe caracterizarse como jurídica o política y cómo es compatible con el principio democrático.