Este libro explora las maneras en que los cuadros de costumbres fueron usados en Colombia, Ecuador y Venezuela para nacionalizar poblaciones heterogéneas y producir pueblos nacionales para estos tres países tras la disolución de la llamada Gran Colombia (1819-1831). Nuevos y viejos patricios eligieron escribir sobre tipos sociales específicos y los compilaron en álbumes o «museos literarios» con el fin de crear pueblos que reflejaran sus propias historias personales y proyectos políticos.