A menudo se cree que los grandes cambios históricos fueron provocados por el genio y la tenacidad de grandes hombres y mujeres, pero Jonathan Kennedy sostiene que los gérmenes, desde el Paleolítico hasta hoy, han sido los responsables de los grandes acontecimientos de la humanidad: las bacterias y los virus fueron protagonistas de la desaparición de los neandertales, la transición del feudalismo al capitalismo, la devastación causada por el colonialismo europeo y la evolución de Estados Unidos desde un remanso imperial hasta una superpotencia mundial. Incluso el cristianismo cobró importancia a raíz de una serie de pandemias mortales que asolaron el Imperio romano en los siglos II y III: el cuidado de los enfermos convirtió lo que era una pequeña secta en una de las principales religiones del mundo.