Germán Castro Caycedo leyó una noticia en el Diario Occidente, de Cali, en marzo de 1972. La nota daba cuenta del descubrimiento del esqueleto de un hombre en la ribera del río Yarí, en el departamento de Caquetá. La historia lo cautivó de tal manera que duró diez años investigándola y escribiéndola. En 1982 la publicó con el título Mi alma se la dejo al diablo, la frase con la que el campesino Benjamín Cubillos, el protagonista de este reportaje, remató la sentencia que escribió antes de fallecer en un remoto paraje de la selva amazónica, en el campamento donde fue abandonado a su suerte por el aventurero Martin Morningstar. El autor visitó ese lugar y encontró la libreta de Cubillos y el diario de otro de los visitantes. Luego sus pesquisas lo llevaron a los expedientes judiciales del caso, al diario de un antropólogo austriaco y a entrevistar a testigos del caso y familiares de Cubillos. El resultado de su trabajo es este libro, un clásico por derecho propio de la literatura colombiana, que incluye la reproducción facsimilar de la letra del fallecido, fotografías de los protagonistas y mapas de los lugares donde ocurrieron los hechos. Este libro ha sido traducido a nueve idiomas.