En Menudas cosas cotidianas, Luis Tejada fija la mirada en lo que suele pasar inadvertido: una corbata, un gato, una calle, una tarde cualquiera. Con una prosa ágil, irónica y profundamente sensible, lo cotidiano se abre como un territorio inesperado, cargado de asombro, humor y lucidez. Más de un siglo después, estas páginas siguen recordándonos que lo pequeño, cuando se mira de verdad, nunca es insignificante.