LAS RELIGIONES ASESINAS

LAS RELIGIONES ASESINAS

Editorial:
TURNER
Año de edición:
Materia
Religiones
ISBN:
978-84-7506-809-1
Páginas:
129
Idioma:
Español
Encuadernación:
Rústica

Disponibilidad:

  • Av.ChileAgotado
  • ZonaGEn stock
$44,000.00
Añadir a la cesta

El fundamentalismo revolucionario no es específicamente musulmán, aunque en nuestros días ése sea esencialmente el caso. Se trata de una actitud mental, que, según las épocas, se ha manifestado con mayor o menor vigor en todas las religiones reveladas. Para entender esta actitud, hay que recordar que los monoteísmos son religiones históricas cuya concepción del tiempo es lineal. Hubo un principio y habrá un fin. Entre ambos, un momento de revelación hizo nacer esa historia sagrada, necesariamente superior a todas las demás, o mejor, que ha de llegar ser necesariamente la de la Humanidad en su totalidad: el don de la Torá a Moisés en el monte Sinaí, el advenimiento de Cristo, la aparición del arcángel Gabriel a Mahoma. Esta concepción de la historia, que desemboca en el Juicio Final, genera una angustia personal y colectiva cuyas implicaciones políticas pueden ser temibles. ¿Qué hacer mientras se espera al Redentor, anunciador del final de los tiempos y, por lo tanto, de las miserias del hombre? A esta pregunta, casi todos los dirigentes religiosos siempre han contestado: nada, no hay que hacer nada. Esperar humildemente, llevar con paciencia el sufrimiento, tener esperanza. El Mesías vendrá cuando llegue su hora, según la voluntad de Dios, cuyos caminos, como todos sabemos, son inescrutables. Pero otros, más impacientes, no han podido esperar. El fuego sagrado que les quemaba las venas les empujaba a la acción. Es necesario, decían, allanar el camino del Redentor. Esta actitud, que se denomina #milenarismo# en el cristianismo porque aspira a adelantar la llegada del milenio, la edad de oro de mil años que supuestamente reinará en la tierra después del Segundo Advenimiento de Cristo, ha existido y sigue existiendo, ya lo veremos, en los tres monoteísmos. De ella procede el fundamentalismo revolucionario.