La noche del zelota es un libro compuesto de retazos, de nombres queriendo recordarse, nombrados en el olvido del decir del lapsus. Es un libro que sabe que Vito Corleone se apellidaba Andolini cuando se bajó del barco. (...) No es un libro de poesía porque la poesía suene bien, sino porque el desarraigo no tiene más coherencia que la del intento de arraigarse aunque sea en la palabra. Esa palabra que va de lapsus en lapsus buscando un hogar donde tener un verdadero sentido, pero que termina siendo justamente ese no-lugar tanto en la palabra como en el mundo. (...) el desarraigo es la idea de que no hay manera de acercarse a la verdad sin hacerla turbulenta, y al mismo tiempo saber que la tierra del zelota es parecida a la nave de los locos. (...) Por lo tanto, el desarraigo es también ese lugar desde el cual al zelota también se le viene la noche. Y el zelota sabe que esa luna no es ni la de los poetas, ni la del astrónomo, ni la de los colonizadores. La noche del zelota es la historia con insomnio.