Hace rato que en Colombia la mayoria de los ciudadanos sentimos que su sistema de justicia anda mal. Esta enfermedad, como es de esperarse, el problema no solo persistebsino que ahora se ha agravado. AAl igual que el paciente par quien los remedios tradicionales de poco han servido, en materia de justicia es posible que, ante la desessperaacioón por el sufrimiento, estamos tentados a recurrir a abrujos y mediadas hechiceras.bAntes de que caigamos en el totaal desasosiego, deseo presentar una visión que intenta explicar las causas de este transtorno y a la vez proponer algunasa souciones.