¿Cuál puede ser la estrategia óptima de Colombia para enfrentar la llamada crisis climática y la hegemonía de las potencias contaminantes en la nueva transición de la energía?
Esta pregunta lleva a asumir una caracterización de esa crisis climática como fenómeno planetario y civilizatorio y, por lo tanto, a excluir estrategias fragmentadas, locales o nacionales, que no tengan en cuenta la interrelación necesaria con los determinantes que operan a todo nivel.
Desde esta mirada, en Colombia no basta con decir que la fórmula es defender la Amazonía y los sumideros de gases de efecto invernadero, descarbonizar, promover las energías renovables y las fórmulas del panel interguber- namental de expertos del cambio climático (IPCC). Si no se sustentan las estrategias en análisis de la complejidad del problema se puede caer en la trampa de las transiciones <<