Hace casi 25 años empecé a trabajar. Internet apenas estaba naciendo. De inteligencia artificial no hablaba nadie.
Si en esa época alguien me hubiera dicho que un día iba a escribir un libro sobre tecnología, no le habría creído.
Y te confieso algo: todavía me cuesta creerlo.
Empezando porque, en el fondo, no es un libro de tecnología.
Es un libro sobre reinvención.
Lo escribí desde un lugar muy real.
Después de 18 años en Google, mi rol desapareció en una reorganización.
No lo cuento como una tragedia, porque no lo fue.
Lo cuento porque es algo que le pasa a muchísima gente, todo el tiempo, y casi nunca por algo que hayan hecho mal.
Una reestructuración, una fusión, una tecnología nueva, y de un día para otro el piso se mueve bajo tus pies.
Lo que vino después empezó con una pregunta: ¿qué pasa si junto todo lo que aprendí en estos años con estas herramientas que están cambiando el mundo?
Esa pregunta disparó una serie de decisiones y acciones que no tenía planeadas.
Una de ellas, con el tiempo, se convirtió en este libro.
Porque la tecnología cambia, y va a seguir cambiando más rápido de lo que ninguno de nosotros quisiera.
Pero la pregunta de fondo es siempre la misma: vas a dejar que la corriente te arrastre, o vas a aprender a nadar en ella.
Inteligencia Artificial con Canas habla de eso.
De no volvernos víctimas de los cambios, ni de los tecnológicos ni de los que la vida trae sin avisar.
De entender hacia dónde va la corriente, y ajustarnos a tiempo.
Habla de adueñarte de tu propia historia.
De dejar de ver el futuro como algo que alguien más ya escribió por ti, y empezar a verlo como una hoja en blanco que espera ser pintada.
Tu experiencia es el trazo.
La IA puede ser el pincel.
Para que quede claro lo que vas a encontrar:
- No un manual para explicarle IA a alguien que parte de cero.
- No una queja sobre el mundo que se viene.
- Una guía para que tu experiencia, esa que a veces sientes como un peso, se convierta en tu mayor ventaja.
Si a veces sientes que el mundo va demasiado rápido, lo escribí pensando en ti.
No para que alcances a los más jóvenes, sino para que recuerdes que nunca dejaste de ser el protagonista.
Hoy, más que nunca, tenemos oportunidades por todos lados para hacer, crear, soñar.
Y casi todo empieza con una sola decisión, que se puede tomar en una vida entera o en un segundo: tomar el control de lo que aprendes y de lo que haces con ello.
Yo la tomé a los 44, sin saber si iba a funcionar.
Hoy tengo en las manos un libro que no me creía capaz de escribir.