BOGOTÁ ESTÁ AHÍ, para quien quiera verla. Está ahí, con sus cielos cenizos, con sus lluvias pertinaces, con sus soles como hierros candentes, con sus orgullosos ce-rros verdes. Bogotá, ese universo, ese multiver-so en constante expansión está ahí para que lo veamos, pero no lo vemos. Cada día esta ciudad se nos muestra como una suerte de galería de imágenes estereoscópicas que no hacemos el esfuerzo de descifrar, de tan vistas, de tan re-corridas. Es necesario, entonces, que le dedi-quemos un momento de atención, que abramos nuestros ojos y escarbemos en nuestra memo-ria. Tal vez así comienza todo, en cualquier caso así comenzó este libro.