El año de la escucha es la recolección de los miedos y las dudas frente a la tecnología. Es una visita al pasado como ejercicio de memoria y a su vez de aprendizaje. Es el detenimiento y revisión de la cultura, de la forma en que los habitantes han socializado y ahora socializan. El año de la escucha, ante todo, es un llamado a conectar con la naturaleza, con la ciudad, con la tecnología, con el pasado de nuestro territorio; es una invitación a expresar lo que nos atemoriza y lo que nos enorgullece. Es escuchar y reconocer la humanidad en las personas que nos rodean.