Siempre tratando de sanarse y siempre intentando protegerte, el cerebro está en un continuo proceso de cambio: adaptándose, reorganizándose, encontrando nuevas vías Y Tiene una capacidad de recuperación asombrosa. Aunque no siempre acierte en la manera de hacerlo. Rachel Barr sufrió durante años pérdidas devastadoras, sufrimiento e incertidumbre hasta que la neurociencia le dio la primera chispa de confianza en sí misma de su vida adulta. Y le demostró que, gracias al potencial casi infinito del cerebro para los cambios neuroplásticos, nunca es demasiado tarde para crear conexiones neuronales que nos permitan desarrollar nuevos hábitos, habilidades y maneras de pensar.