Vivimos un momento sin precedentes. Nunca en la historia de la humanidad hemos tenido tanta información y nunca hemos tenido tanto tiempo libre para dedicarlo al ocio y al conocimiento del mundo. Nuestros predecesores soñaron que algún día la ciencia y la tecnología liberarían a la humanidad. Sin embargo, este sueño ahora corre el riesgo de convertirse en una pesadilla.
La avalancha de información a la que estamos expuestos en las redes ha generado una competencia generalizada de todas las ideas, una desregulación del "mercado cognitivo" con un resultado lamentable: capturar, a menudo para peor, el precioso tesoro de nuestra atención. Nuestras mentes sufren el hechizo de las pantallas y se rinden a las mil caras de la sinrazón. Víctima de un saqueo en toda regla, nuestra mente está en juego y de ello depende nuestro futuro.